viernes, 21 de mayo de 2010

El arte pensante de hacerse un epitafio

Estoy muy joven para pensar en mi epitafio, pero algunos se fueron tan jovenes que ni les dio tiempo de escribir uno. Además solo la edad te permite, en cierto momento, resumir en una frase toda una vida, hasta el punto de simplificarla. Que difísili.
Bajo el viejo presepto de que el hombre por naturaleza tiende a eternisarse, ya es inconciente dejar un legado escrito, ya sea como libro o como epitafio, como monumento, como algo sembrado o de la mas hermosa manera: procreando un hijo.
Es una suerte el que, llegando a una edad, puedas escribir (eternizar) esa frase en tu sepulcro.
En la tumba de Arquimides, por ejemplo, no hay nada escrito, solo aparese dibujado un cilindro circunscrito a una esfera. El cálculo del volumen de la esfera fue uno de los descubrimientos que Arquímedes más estimaba de todos los que hizo en su vida, tanto le impresionó esto a él mismo que mando grabar esa figura como recuerdo de la mejor de sus ideas. (Si yo tuviera que dejar un dibujo creo que pondría el de “no estacionarse”).

Ya sobre los mas comunes, qué me dicen de esta belleza:
“Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar”, de Vicente Huidobro, poeta chileno, escrito por él mismo. Chulada!!!!

“No lloréis porque me voy. Llorad porque no volveré” , (me quiero cortar las venas con un Post it), epitafio de José Luis Voltas, librepensador Colombiano.

Y abusados familia con lo que no hemos dicho en esta vida:
“Las lágrimas más tristes que se lloran sobre las tumbas son por las palabras que nunca se dijeron”. En una tumba de Nueva Inglaterra.

Este otro me revuelve las viseras, es de un tal Tupak Katari, indígena que lideró un levantamiento contra las autoridades Peruanas. Fue traicionado por algunos de sus seguidores, lo torturaron y seis días después lo ejecutaron atando a sus extremidades cuatro caballos para que tiraran de ellas, siendo finalmente descuartizado. Su cabeza y sus 4 extremidades fueron expuestas en diferentes pueblos de La Paz. En especial este epitafio no era para la posteridad, ni para su familia, ni para sus seguidores, mucho menos fué escrito en alguna parte. Fue dirigido a sus enemigos cuando antes de su muerte les dijo: “Volveré y seré millones”. (¡¡Que Terminator ni que la ching....!!!)

Y para no dejar a la música en segundo termino, hay uno en circunstancias muy muy diferentes. Ian Curtis fue el vocalista del extinto grupo inglés Joy Division, en ese entonces su grupo marcaba la pauta lo que lo convirtió en poco tiempo en ídolo. Sufría de ataques epilépticos incluso en el escenario, se suicido cuando tenia 23 años.
Su viuda fue la encargada de escribir el epitafio de su tumba. Preguntome yo ¿con qué palabras podía resumir una vida que no era la suya?, ¿como apartaría los sentimientos personales para hacerlo mas universal y más significativo para los demas que para ella?. Después de quien sabe cuantas horas o días decidió poner el nombre de la canción hit del grupo “Love Will Tear Us Apart” aun cuando la letra de la canción alude a la infidelidad de Ian y el fin de su relación.

Que fuerte familia, hay de todo y para todos, no chillen. Y para no dejarles en la boca sabor amargo (no les quito mas su tiempo) les dejo mi favorito por mucho:
“El último que apague la luz”.

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